Hoy en día es fundamental realizar un enfoque personalizado en el tratamiento de los pacientes para ofrecer un cuidado de calidad, por lo que en cuestiones de género no debe ser la excepción.

En el ámbito de la nefrología se han hecho algunos estudios que han demostrado que, en términos de la enfermedad renal crónica, aun siendo más prevalente en el sexo masculino y seguramente por el aumento en la esperanza de vida; las mujeres inician el tratamiento renal sustitutivo con mayor edad y menor filtración glomerular que los hombres. Y en cuánto a los trasplantes renales las mujeres son donantes vivas mucho más frecuentes que los hombres muy probablemente debido al rol de cuidadoras que desempeñan en las familias.

Sin embargo, hace falta mayor investigación para mas que buscar un tratamiento más efectivo y personalizado se aplique a una medicina más preventiva.

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